Walter Gregor
Notes on the Folk-Lore of the North-East of Scotland (1881)
En las tierras altas y húmedas del nordeste escocés, donde las casas apenas se defienden del viento y los cementerios no tienen verja suficiente para detener lo que insiste en regresar, Walter Gregor escuchó. No discutió, no corrigió, no se burló: simplemente transcribió lo que decían los otros, aquellos que vivían allí donde la superstición no es una reliquia sino una forma de precaución. Lo que resulta admirable —o perturbador, si se lee con atención— es la frialdad con que registra el miedo. No como algo irracional, sino como una lógica paralela: la del muerto que regresa porque no se hizo lo necesario para que permaneciera donde debía.
Las historias que recoge no son extraordinarias. No buscan lo fantástico ni lo novelable. Hablan de cadáveres que gimen dentro de la tumba, de cuerpos que deben ser exhumados porque las vacas mueren o los niños enferman, de rostros que aparecen en ventanas a pesar de haber sido ya enterrados. Y aunque el término “vampiro” no aparece —no pertenece a esa geografía, ni a esa tradición—, la función es la misma: un muerto que exige algo de los vivos, un cuerpo que no se resigna a su condición, una perturbación que solo puede resolverse con ritual o con fuego.
Gregor no lo interpreta. Solo deja constancia. Y precisamente por eso, por su abstención analítica, por su negativa a embellecer o ridiculizar lo que escucha, sus Notes se convierten en un testimonio más puro del miedo antiguo, más cercano a su origen. En esas líneas breves, casi desprovistas de estilo, se escucha aún la voz de la comunidad que teme a sus muertos. No porque los odie, sino porque sabe —o cree saber— que la muerte no siempre es definitiva, que hay entierros mal hechos, velorios mal concluidos, y almas que siguen rondando simplemente porque alguien olvidó cerrar del todo los párpados.
Y eso, aunque no lo nombre, es vampirismo en su forma más esencial: el retorno inadecuado, el cuerpo mal despedido, la vida que se resiste a dejar de cobrar peaje.
Vampiros en el Arte
Henry Fuseli
The Nightmare
Fuseli pintó esta escena como si hubiera visto en la imaginación lo que aún no se decía en voz alta: que el miedo no venía sólo de fuera, sino de dentro ...
William-Adolphe Bouguereau
Dante y Virgilio
El cuadro representa a los condenados que Dante encuentra en el octavo círculo del Infierno, los falsificadores de alma, si seguimos la clasificación exacta.
R. de Moraine
Le Vampire
Hay escenas que no representan un hecho, sino una forma de pensar el miedo, y acaso por eso duran más que los propios hechos que pretendían ilustrar ...
Con una prosa ensayística y evocadora, El vampiro en el arte explora cómo cada época ha proyectado en el vampiro sus obsesiones más íntimas: el cuerpo, la sexualidad, la enfermedad, el lujo, la decadencia, el doble, el deseo de inmortalidad y la inquietud ante lo que regresa. Más que estudiar un monstruo, este libro sigue el rastro de una presencia. Y al hacerlo, revela que toda imagen vampírica es también una confesión disfrazada de la cultura que la produce.




