Sir Richard Burton
Vikram and the Vampire (1870)
Vikram and the Vampire, traducido y adaptado por Sir Richard Burton en 1870, se presenta no solo como una colección de cuentos exóticos, sino como un archivo vivo de narraciones que se despliegan a través de las palabras del vampiro Baital. Este vampiro no es únicamente un ser que merodea en las sombras; es también un guardián de historias que no mueren, un narrador que, al contarlas, las revive una y otra vez. Las historias que le relata al rey Vikram se convierten en fragmentos de un archivo más grande: el archivo del tiempo y la tradición oral, del mito que no se pierde, sino que se transforma y se perpetúa.
Al igual que un manuscrito antiguo, los relatos de Baital son vestigios de un pasado que se conserva no en las vitrinas de un museo, sino en la mente y la voz de un narrador inmortal. Cada cuento es como una vitrina de vidrio que contiene no solo el horror o la maravilla, sino también la memoria del oyente. Es un espacio donde la narración misma se convierte en una forma de eternidad, y donde el vampiro no solo se alimenta de sangre, sino también del acto de contar y escuchar.
En esta obra, el vampiro no se presenta como un monstruo que asusta desde las sombras, sino como un depositario del saber narrativo. A medida que Vikram persiste en su tarea de llevar a Baital hasta el monje que lo invocó, cada paso de su viaje se convierte en un pretexto para abrir una nueva "vitrina narrativa". Las historias se encadenan unas a otras, no solo para entretener o advertir al rey, sino para recordarnos que el acto de narrar es en sí un rito, un modo de resistir la muerte.
Las historias de Baital, recogidas por Burton, actúan como cápsulas de un tiempo que no cesa. A través de ellas, el lector o el oyente no solo se enfrenta al mito, sino que se encuentra con su propia condición de narrador y receptor. Como un archivo eterno, Vikram and the Vampire nos deja mirar dentro de la mirada del vampiro, que, como todas las historias verdaderamente eternas, nos devuelve la mirada, nos incluye en su ciclo, nos convierte en parte de su permanencia.
Vampiros en el Arte
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The Nightmare
Fuseli pintó esta escena como si hubiera visto en la imaginación lo que aún no se decía en voz alta: que el miedo no venía sólo de fuera, sino de dentro ...
William-Adolphe Bouguereau
Dante y Virgilio
El cuadro representa a los condenados que Dante encuentra en el octavo círculo del Infierno, los falsificadores de alma, si seguimos la clasificación exacta.
R. de Moraine
Le Vampire
Hay escenas que no representan un hecho, sino una forma de pensar el miedo, y acaso por eso duran más que los propios hechos que pretendían ilustrar ...
Con una prosa ensayística y evocadora, El vampiro en el arte explora cómo cada época ha proyectado en el vampiro sus obsesiones más íntimas: el cuerpo, la sexualidad, la enfermedad, el lujo, la decadencia, el doble, el deseo de inmortalidad y la inquietud ante lo que regresa. Más que estudiar un monstruo, este libro sigue el rastro de una presencia. Y al hacerlo, revela que toda imagen vampírica es también una confesión disfrazada de la cultura que la produce.




