Pohl, Hertel y Langenheim 
Dissertatio… de Vampyris (1732)

La razón humana, en su afán por desentrañar lo inexplicable, se enfrenta constantemente a los límites de lo que puede comprender. Y así, lo que no se puede entender se convierte en un vacío que se agranda cada vez que la ciencia lo analiza, como si el intento de cerrarlo lo hiciera más grande, más elusivo. Los vampiros, ese espectro que habita las fronteras entre lo vivo y lo muerto, se convierten en el ejemplo perfecto de nuestra incapacidad para comprender lo que se resiste a la comprensión.

En 1732, Pohl, Hertel y Langenheim publicaron su Dissertatio… de Vampyris, un intento de aplicar la lógica médica y filosófica al fenómeno de los vampiros que, por aquel entonces, seguía haciendo eco en toda Europa. Los tres autores, en un esfuerzo por desentrañar los misteriosos casos que provenían de los Balcanes, buscaban explicaciones racionales, como si la simple aplicación de principios científicos pudiera disipar el terror y el asombro que despertaban los relatos de muertos que regresaban para alimentarse de la sangre de los vivos.

El Dissertatio… de Vampyris no era un tratado común. No se limitaba a ser una mera recopilación de testimonios o hechos observados; se erigía como un análisis filosófico y científico, un intento de encajar el vampirismo en los estrechos márgenes de lo comprensible. Los autores intentaban describir el fenómeno en términos médicos: enfermedades de la sangre, trastornos de la descomposición, o incluso explicaciones psicológicas sobre la superstición colectiva de las aldeas. ¿Por qué los muertos regresaban? ¿Qué podía ser tan poderoso como para romper las leyes de la vida y la muerte? La respuesta debía hallarse en un desajuste biológico que, al final, no era más que un error de percepción, una distorsión provocada por el miedo y el misterio.

Y, sin embargo, por más que los autores intentaran racionalizar el fenómeno, lo que se percibía entre sus palabras era algo diferente: una incomodidad, una sensación de que lo irracional seguía desbordando las fronteras de la explicación lógica. La lógica ilustrada, con su afán por controlar y categorizar el mundo, no lograba deshacer la presencia inquietante del vampiro, ese ser que se resiste a ser comprendido y que, al intentar ser reducido a un fenómeno natural, adquiere una nueva forma de misterio. En lugar de aclarar el enigma, el análisis lo agrandaba, como si las preguntas no solo quedaran sin respuesta, sino que la misma naturaleza de esas preguntas se convirtiera en el verdadero corazón del misterio.

Lo que Dissertatio… de Vampyris demuestra no es solo la incapacidad de los autores para comprender lo inexplicable, sino también la incapacidad de la razón para abordar un fenómeno que desafía su propia lógica. Aunque el trabajo de Pohl, Hertel y Langenheim esté lleno de detalles científicos y clínicos, no puede evitar ser un testimonio de la lucha de la razón contra lo imposible, un recordatorio de que lo que no puede ser comprendido siempre se mantiene, de alguna manera, más cercano a nosotros de lo que nos gustaría admitir.

En sus páginas, los tres autores logran, por un instante, despojar al vampiro de su aura de terror y lo transforman en algo que puede ser explicado, comprendido, desacreditado. Pero al hacerlo, no consiguen más que liberar al monstruo de las cadenas de la razón solo para hacerlo más grande en nuestra mente, como si al intentar eliminar su misterio, lo hicieran más profundo.

El texto, en última instancia, revela una verdadera paradoja: el vampiro nunca puede ser completamente despojado de su poder, ni por la razón más rigurosa, ni por la ciencia más avanzada. Al intentar comprenderlo, lo mantenemos vivo, como un fantasma que se escapa.

Vampiros en el Arte

Henry Fuseli 
The Nightmare 

Fuseli pintó esta escena como si hubiera visto en la imaginación lo que aún no se decía en voz alta: que el miedo no venía sólo de fuera, sino de dentro ...

William-Adolphe Bouguereau  
Dante y Virgilio

El cuadro representa a los condenados que Dante encuentra en el octavo círculo del Infierno, los falsificadores de alma, si seguimos la clasificación exacta. 

R. de Moraine 
Le Vampire 

Hay escenas que no representan un hecho, sino una forma de pensar el miedo, y acaso por eso duran más que los propios hechos que pretendían ilustrar ...

El Vampiro en el Arte
Con una prosa ensayística y evocadora, El vampiro en el arte explora cómo cada época ha proyectado en el vampiro sus obsesiones más íntimas: el cuerpo, la sexualidad, la enfermedad, el lujo, la decadencia, el doble, el deseo de inmortalidad y la inquietud ante lo que regresa. Más que estudiar un monstruo, este libro sigue el rastro de una presencia. Y al hacerlo, revela que toda imagen vampírica es también una confesión disfrazada de la cultura que la produce.

Necesitamos su consentimiento para cargar las traducciones

Utilizamos un servicio de terceros para traducir el contenido del sitio web que puede recopilar datos sobre su actividad. Por favor revise los detalles en la política de privacidad y acepte el servicio para ver las traducciones.