Jacques Collin de Plancy
Histoire des vampires et des spectres malfaisans (1820)
La historia, al igual que el ser humano, tiene una extraña tendencia a recordar lo que más le asusta. Y, como ocurre con todo lo que se teme, lo que se recuerda se transforma, se adorna, se exagera. En Histoire des vampires et des spectres malfaisans (1820), Jacques Collin de Plancy escribe una obra que, en su afán por desenmascarar la superstición, termina, sin embargo, alimentando una nueva dimensión del mito, un mito que ya no se pertenece del todo, que se convierte en algo tanto literario como científico, pero que a la vez se resiste a ser controlado.
Plancy, con la autoridad de la ilustración científica del siglo XIX, busca en su obra aclarar el origen de los relatos de vampiros, tratando de reducirlos a meras leyendas, pero también reconociendo que el temor persistente hacia ellos no se puede borrar simplemente con explicaciones racionalistas. El vampiro, en este sentido, deja de ser un demonio medieval o un espectro aterrador de las sombras para convertirse en un símbolo de la mente humana que se rehúsa a dejar atrás sus miedos primitivos.
En este trabajo, Collin de Plancy no solo trata de exponer los mitos y leyendas que alimentan el fenómeno, sino que también se adentra en una reflexión más profunda sobre la naturaleza misma del miedo y la superstición. Al intentar desmitificar el vampiro y asociarlo con fenómenos naturales, como el proceso de descomposición o las enfermedades contagiosas, el autor abre una puerta que se cierra parcialmente en su propio entendimiento. Si bien su propósito es racionalizar lo irracional, el efecto de su obra es precisamente el contrario: al intentar eliminar el poder del mito, lo fortalece, convirtiéndolo en una presencia siempre cambiante, que se adapta a las nuevas formas del miedo contemporáneo.
El vampiro en la obra de Plancy es un símbolo, pero un símbolo elástico, que puede cambiar de forma dependiendo de los temores de la época. La ciencia intenta definirlo, pero al hacerlo, descubre que hay algo en el vampiro que escapa a los intentos de controlarlo. En su análisis, Plancy no puede evitar que el vampiro se convierta en algo más grande que la leyenda misma, una presencia humana que refleja las inquietudes de la sociedad en constante cambio. Es como si, al intentar disecar el mito, Plancy se diera cuenta de que el mito nunca se diseca, siempre pervive, y siempre está dispuesto a regresar bajo una nueva forma.
Lo que Plancy no puede evitar es que, en su intento por exponer las causas físicas y psicológicas de los vampiros, su obra se convierta en un testimonio de la persistencia del mito. Es en este acto de racionalización que se revela la frágil línea entre la razón y la superstición: la razón, que intenta domar la superstición, siempre se enfrenta a un terreno que nunca llega a abarcar por completo. A pesar de sus esfuerzos, Plancy termina transmitiendo el poder del mito más que debilitarlo, ya que reconoce que el miedo humano a los muertos que regresan nunca desaparecerá.
De esta manera, Histoire des vampires et des spectres malfaisans no es simplemente un recuento histórico o científico de los relatos vampíricos; es también una reflexión sobre lo que permanece más allá de la lógica. El vampiro, incluso cuando se analiza y se somete a una crítica detallada, sigue siendo algo que no se puede dominar completamente. La obra de Plancy, al igual que la figura del vampiro, sigue viva, desafiando tanto a la ciencia como a la superstición, dejando claro que el miedo humano no se explica, sino que se perpetúa, como un eco del pasado.
Vampiros en el Arte
Henry Fuseli
The Nightmare
Fuseli pintó esta escena como si hubiera visto en la imaginación lo que aún no se decía en voz alta: que el miedo no venía sólo de fuera, sino de dentro ...
William-Adolphe Bouguereau
Dante y Virgilio
El cuadro representa a los condenados que Dante encuentra en el octavo círculo del Infierno, los falsificadores de alma, si seguimos la clasificación exacta.
R. de Moraine
Le Vampire
Hay escenas que no representan un hecho, sino una forma de pensar el miedo, y acaso por eso duran más que los propios hechos que pretendían ilustrar ...
Con una prosa ensayística y evocadora, El vampiro en el arte explora cómo cada época ha proyectado en el vampiro sus obsesiones más íntimas: el cuerpo, la sexualidad, la enfermedad, el lujo, la decadencia, el doble, el deseo de inmortalidad y la inquietud ante lo que regresa. Más que estudiar un monstruo, este libro sigue el rastro de una presencia. Y al hacerlo, revela que toda imagen vampírica es también una confesión disfrazada de la cultura que la produce.




