Henry More
An Antidote Against Atheism (1653)
En 1653, Henry More, filósofo inglés y teólogo de la tradición platónica, publicó un tratado cuyo título parece, de entrada, más filosófico que mortal: An Antidote Against Atheism. Sin embargo, entre los razonamientos sobre el alma, la existencia de Dios y la inmortalidad, aparece una inquietud no solamente metafísica, sino material: el mundo de los espíritus. Los muertos, en la visión de More, no son simplemente sombras o desapariciones, sino entidades activas, con una influencia persistente sobre el cuerpo, el alma y la conciencia.
More es un pensador que se encuentra en una posición curiosa: por un lado, se enfrenta al racionalismo emergente de su tiempo, que amenazaba con reducir la existencia a leyes físicas y mecánicas comprensibles. Pero por otro, en su afán por defender la existencia del alma inmortal, termina considerando un lugar para lo que escapa a la razón y también al cuerpo. Los muertos no simplemente se desvanecen, sino que pueden regresar, no como sombras sin entidad, sino como presencias tangibles, casi una especie de continuidad fragmentada del ser.
El filósofo se ocupa de lo que podríamos llamar la física del alma, pero dentro de esta metafísica, no renuncia a lo que sería la materialidad del espectro, el cadáver incorrupto, o la figura del revenant. Los muertos que no se disuelven, que caminan entre los vivos, no solo han de ser comprendidos como un mal proceso físico, sino como una manifestación del alma en su lucha por alcanzar una paz eterna. La visión más profunda de More es que, en ciertos casos, el alma humana, no reconciliada con lo divino, puede quedar atrapada en la tierra. Vuelven los muertos, entonces, porque el alma no puede, o no quiere, desprenderse completamente del cuerpo.
En la mirada de More, el cuerpo que no muere, el cadáver que persiste, es un síntoma de un alma inmadura, atrapada entre dos mundos. No es la decadencia del cuerpo la que le interesa —el aspecto físico se reduce a lo secundario— sino lo que ocurre cuando lo inmortal se resiste a dejar el mundo material. La masticación, la corrupción, el regreso de lo muerto, no son solo fenómenos materiales, sino también espirituales. Y en ese regreso, More no ve una amenaza del más allá, sino una lección, quizás, del más acá. La resistencia al paso, al olvido, al juicio final, surge no de la oscuridad, sino de la luz incompleta.
Al escribir sobre los muertos que no se corrompen, sobre los espíritus que se niegan a abandonar el cuerpo, More no solo está creando una teología del regreso, sino también una filosofía de la persistencia. Los muertos no solo son los ausentes, los desaparecidos: son los que no saben cómo dejar de ser.
Acceder al libro digitalizado: Acceder
Vampiros en el Arte
Henry Fuseli
The Nightmare
Fuseli pintó esta escena como si hubiera visto en la imaginación lo que aún no se decía en voz alta: que el miedo no venía sólo de fuera, sino de dentro ...
William-Adolphe Bouguereau
Dante y Virgilio
El cuadro representa a los condenados que Dante encuentra en el octavo círculo del Infierno, los falsificadores de alma, si seguimos la clasificación exacta.
R. de Moraine
Le Vampire
Hay escenas que no representan un hecho, sino una forma de pensar el miedo, y acaso por eso duran más que los propios hechos que pretendían ilustrar ...



